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El Blog de Carmen Casado

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Reflexiones en clave de TIC: Smart Cities y Videovigilancia

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A día de hoy perseguimos que todo sea inteligente: teléfonos, tabletas, televisores, ropa, accesorios… incluso nuestras ciudades.  En nuestra obsesión porque la eficiencia gobierne todos los ámbitos de nuestra vida, nos hemos rodeado de cámaras y dispositivos capaces de vigilarnos y monitorizar todas nuestras actuaciones, tanto en nuestra esfera pública (con fines de seguridad, persecución de delitos o control del tráfico) como en nuestro ámbito privado (en aras a nutrir nuestro quantified self). 

Numerosas tecnologías convergen para, teóricamente, hacernos la vida más fácil (hasta puede resultarnos útil que nuestros televisores graben nuestras conversaciones privadas). Bajo la premisa de que con un mayor conocimiento de las necesidades de los ciudadanos podremos articular mejores formas de abordarlas, las Smart Cities se perfilan y van tomando forma.  Sensores inteligentes y cámaras de videovigilancia realizan el seguimiento automático de objetos y sujetos, dando paso a “soluciones inteligentes” que permiten prevenir delitos, encontrar aparcamiento e incluso ahorrar energía.  Para ello únicamente es necesario recabar grandes cantidades de datos de sus ciudadanos y procesarlos a través de técnicas de Big Data, relegando algunas veces, a un segundo y molesto plano, la ponderación del impacto real de tales actuaciones en sus derechos fundamentales.

Cuando pienso en Smart Cities y videovigilancia me viene inevitablemente a la cabeza el Panóptico de Bentham. Jeremy Bentham, (filósofo británico del siglo XVIII), ideó una arquitectura carcelaria- de forma circular, con aristas interiores – el Panóptico (del latín pan-, todo; -óptico, visión), cuyo objetivo era permitir que un guardián situado en una torre, en el centro de la estructura, pudiera vigilar constante y simultáneamente a todos los presos, sin que éstos supieran en qué momento estaban siendo realmente vigilados. Bastaba con inducir a los reclusos la “sensación” de estar siendo observados para que ellos mismos se “autovigilaran” y, consiguientemente, modificaran su comportamiento. Un sistema mucho más eficiente (aunque sólo fuera por el ahorro en personal) que ha inspirado la construcción de cárceles, hospitales, escuelas y fábricas.

Panóptico Bentham

Ahora ya no hablamos de cárceles u hospitales, sino de ciudades enteras. Con la proliferación de las cámaras de videovigilancia, nuestras ciudades son candidatas a convertirse en auténticos Panópticos digitales, en los que los ciudadanos podemos ser vigilados y monitorizados en tiempo real en nuestras actividades diarias; casi sin darnos cuenta. Pero, a diferencia de lo que ocurría con el Panóptico de Bentham, nuestros datos se harán accesibles no sólo a nuestros “guardianes”, sino a una multiplicidad de entidades tanto públicas como privadas, quienes tendrán “plena legitimidad” para utilizarlos con o sin nuestro consentimiento (ya que los poderes públicos siempre encontrarán una “buena razón”, para legislar y excepcionar la necesidad del consentimiento de los ciudadanos para el tratamiento de sus datos, en aras al magnánimo interés público), o bien éstos serán procesados “anónimamente”, mediante inocuas técnicas de Big Data, por lo que aquél tampoco será necesario.

¿Modificará todo ello nuestro comportamiento?

El pasado 15 de enero tuve el gran placer de moderar la mesa redonda sobre Smart Cities y Vídeovigilancia en la II Edición de los Diálogos TIC, organizados por la APEP (Asociación Española de Profesionales de la Privacidad) en la sede del COETIC (Barcelona). Bajo el título “Smart Cities: videovigilancia, Internet de las cosas (IoT) y Big Data dio comienzo un diálogo abierto al público asistente, estructurado en tres mesas, en el que – por segundo año consecutivo- técnicos y juristas compartieron reflexiones e inquietudes, generando un interesante debate sobre distintas realidades tecnológicas- videovigilancia, IoT y Big Data y los retos que su convergencia en las Smart Cities presentan para la privacidad y la protección de datos.

Con ponentes de la talla de los Dres. Ricard Martínez (@ricardmm) y Gemma Galdón (@gemmagaldon)  la videovigilancia fue protagonista de la primera mesa, a raíz de su utilización en las ciudades inteligentes. A la pregunta de ¿cuál es el coste legal, político y social del uso de estas tecnologías? se inició un animado e interesantísimo diálogo en el que ambos ponentes desgranaron los principales retos a los que nos enfrentamos con la utilización masiva de estas tecnologías, y el consiguiente impacto para la privacidad y demás derechos fundamentales de los ciudadanos.

Gemma Galdón abordó el coste social y político de la videovigilancia, y su utilización como elemento de mejora efectiva de la seguridad. Read more

La neurociencia está de moda. Entrevista para RTVE Radio 4

 

El pasado sábado tuve el placer de ser entrevistada por Sergi Bassolas, para el programa de RTVE Radio 4, Amics i Coneguts, para hablar sobre neuromejora.

Personalmente, es un tema que me apasiona e inquieta a la vez,  y sobre el que creo que  hemos de tomar conciencia como sociedad, pues su utilización se extiende como la pólvora, gracias a Internet y a esa infoxicación en la que vivimos inmersos y de la que cada vez nos resulta más difícil prescindir.

Y es que la neurociencia está de moda.  Y su utilización, fuera del ámbito sanitario, cada vez más extendida.  El uso de medicamentos y de sugerentes dispositivos de electroestimulación transcraneal o magnética, con finalidades no sanitarias, causa furor entre el público en general.

Normal. Quién no quiere ser más listo, tener más memoria o sustituir esa improductiva fatiga por mayor concentración; quién no hubiera dado cualquier cosa por poder empollarse en una noche – la de antes del examen, claro-  todo el temario de aquella asignatura imposible que, bien por pereza o desinterés,  nunca hubo tiempo de estudiar.

No es ficción sino realidad. Adultos y menores consumen neuromejora porque la tienen a un clic,  ajenos a los riesgos que su consumo puede implicar para su salud.  También empresas de distintos ámbitos la van incorporado a su cartera de servicios y la ofrecen, muchas veces, sin ser conscientes de los retos legales que implica su utilización.

Y es que la neurociencia está de moda. Términos como neuromarketing o neurodopaje son términos que empiezan sonar gracias a artículos de carácter divulgativo, que comentan las bondades – en términos económicos- que ofrece su utilización. Las implicaciones éticas, sociales y jurídicas del uso de tales tecnologías pasan algo más desapercibidas. De ahí la importancia de esta entrevista, en la que también intervienen profesionales de la talla de Casto Rivadulla y Gemma Revuelta.

Aquí os la dejo. Espero que os haga reflexionar.

TICrónicas: Supermi, debate sobre Neuromejora y su régimen jurídico.

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Imagen cortesía de JJ_Martell

El pasado día 22 de mayo participé en SuperMi, primer debate público sobre la neuromejora en España, de la mano de la UPF, el MUNCYT, el FECYT y la AACC. Apasionante. Felicitar ante todo a la organización por el formato del evento- fresco, ligero, y altamente interactivo- que generó, como se pretendía, un amplio y apasionante debate entre el público. Asimismo agradecer al resto de ponentes la información y exhibición tecnológica con la que nos deleitaron.

El Profesor Casto Rivadulla (@castoriva) de la Universidad de A Coruña e investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de A Coruña nos habló de cómo funciona el cerebro humano así como de las investigaciones que se están llevando a cabo para mejorarlo, a través de distintas técnicas y dispositivos. Por su parte, Stephen Dunne, (@sj_dunne) de Starlab, además de mostrarnos las utilidades de su “gorro” de electroestimulación transcraneal y hablarnos de los numerosos y fascinantes proyectos en los que colabora, apuntó también los riesgos existentes a la hora de poner a disposición del público en general este tipo de tecnología de forma indiscriminada.

Yo expuse los retos jurídicos que presentan este tipo de técnicas, en particular, a la luz de la normativa actual en materia de medicamentos y productos sanitarios.

Imagen cortesía de JJ_Martell

Imagen cortesía de JJ_Martell

La tecnología avanza, imparable, a una velocidad a la que nunca lo había hecho. Y nosotros la adquirimos, la consumimos, nos la ponemos, casi sin reflexionar…

Queremos mejorar. El ser humano, por su propia naturaleza, siempre ha querido mejorar su calidad de vida, sus habilidades.  Sin ir más lejos, miren la acogida que tienen los wearables. ¿A quién no le gustaría ser más inteligente, tener más memoria, o mayor poder de concentración? ¿Quién no querría hacer desaparecer la fatiga, el cansancio o el sueño, en determinados momentos? El debate ético-jurídico surge cuando para ello estamos dispuestos a utilizar tecnologías médicas (“invasivas” o no “invasivas”) como medicamentos, productos sanitarios, software o dispositivos de electroestimulación transcraneal (EMT).

¿Tendría cabida la neuromejora como medicina satisfactiva? ¿Quiénes podrían acceder a la misma? ¿Generaría desigualdades o dos tipos distintos de ciudadanos? ¿Quién debería decidir sobre su existencia, su aplicación y sus límites? ¿Quién ha de decidir sobre lo moralmente aceptable ¿El Estado, el derecho, la sociedad en su conjunto o el individuo? ¿Nos lo seguiremos preguntando cuando tengamos esta tecnología a golpe de clic?

La tecnología para “neuromejorarnos” ya está en el mercado; no así la regulación. En consecuencia, es necesario abordar el tema abiertamente, con rigor, y de forma multidisciplinar; Ello es lo que pretende el Proyecto NERRI (@NERRI_eu), siguiendo el camino marcado por el Convenio de Oviedo (Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina suscrito en Oviedo en abril de 1997, impulsado por el Consejo de Europa, y que relaciona la bioética con la defensa y promoción de los derechos humanos )“los estados se encargarán de que las cuestiones fundamentales planteadas por los avances de la biología y la medicina sean objeto de un debate público apropiado, a la luz, en particular, de las implicaciones médicas, sociales, económicas, éticas y jurídicas pertinentes, y de que sus posibles aplicaciones sean objeto de consultas apropiadas.”

Pues eso señores, fue lo que hicimos. Debatir sobre ello.

“Cookies”, las galletas más caras de la historia.

 

Fuente: Fernández (Cegen Den Strich)

Fuente: Fernández
(Cegen Den Strich)

Aviso a navegantes.

El pasado 21 de enero de 2014 la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) estrenó resolución sancionadora en materia de cookies, imponiendo sendas multas económicas de 3.000 y 500 euros respectivamente a dos PYMES españolas por no informar correctamente o, mejor dicho, por informar de manera “insuficientemente clara y completa” sobre las cookies que utilizaban en sus respectivos sitios web.

¿Por qué estas dos empresas entre las miles de empresas españolas que no cumplen con la norma? Pues sencillamente porque alguien las denunció; la inspección no fue de oficio. Y según fuentes de la propia AEPD, actualmente hay en curso casi una veintena de procedimientos sancionadores donde las cookies son “la estrella invitada”.

Desde que se aprobó la normativa europea exigiendo el previo consentimiento informado de los  usuarios para instalar determinadas cookies – consentimiento opt-in frente al tradicional op-out–  a través de la Directiva 2009/136/EC, de 25 de noviembre de 2009, que modificó entre otras, la Directiva 2002/58/EC, han transcurrido algo más de cuatro años. Tiempo de espera, debate e incertidumbre.

  • Espera, porque España, haciendo alarde – una vez más- de una exquisita y refinada técnica legislativa, tardó más de dos años en transponer la Directiva. El plazo finalizaba el 25 de mayo del 2011; pero España se lo pensó un año más. Y cuando – tras el tirón de orejas europeo- finalmente se decidió a hacerlo, dando al artículo 22.2 de la LSSI su redactado actual. … Oopps! se olvidó de incluir un régimen sancionador para exigir su cumplimiento. Razón por la cual la AEPD únicamente ha sancionado por falta de información sobre el uso de ciertas cookies; y no por falta de consentimiento del usuario a su instalación.
  • Debate, pues la virtualidad de la norma, la necesidad de implementarla -ofreciendo al tiempo una buena experiencia de usuario- y la complejidad de su efectiva implementación, han generado y continúan generando numerosas críticas por parte de diversos sectores. La norma se percibe como de muy difícil cumplimiento,  generadora de desventajas competitivas para las empresas y, por ende,-y desde mi punto de vista- lo más importante, como totalmente inefectiva, a la vista de la información que se puede obtener de un usuario a través de otros métodos. (Si os interesa el tema os recomiendo profundizar en las técnicas de Web Browser Fingerprinting).
  • Incertidumbre, pues pese a que llevábamos 4 años esperando a que viniera el lobo, no ha sido hasta esta resolución cuando finalmente le hemos visto las orejas.  Y de repente, todos queremos cumplir con la Ley.

Pero ¿cómo hemos de hacerlo? Y,  lo más importante, ¿ello garantizará nuestra privacidad o simplemente nos ahorrará una multa?.

La LSSI exige para la instalación de cookies que sus destinatarios den su consentimiento después de que se les haya facilitado información clara y completa sobre su utilización, en particular, sobre los fines del tratamiento de los datos, con arreglo a lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos”. Para aplicar e interpretar dicha exigencia, el Grupo de Trabajo del Artículo 29 ha emitido distintas opiniones (Dictamen 2/2010 sobre publicidad comportamental en línea [WP 171]; Opinión 04/2012 sobre la excepción del consentimiento en las Cookies [WP 194] y el Documento de Trabajo 02/2013, proporcionando una guía para obtener el consentimiento para cookies [WP 208]. También la AEPD publicó el año pasado la Guía sobre el uso de las Cookies, destinada a arrojar cierta luz sobre el uso de tales herramientas en el sector de la publicidad online.

Pese a ello, su aplicación práctica continúa planteando ciertas incógnitas, que la AEPD, en sus sucesivas resoluciones, nos irá desvelando.

Crónicas ENATIC.

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El pasado 21 de Febrero tuve la oportunidad de asistir en Madrid al Congreso Internacional de Derecho Digital 2014, organizado por ENATIC, asociación de la que formo parte. Una oportunidad única para saludar a compañeros y amigos, desvirtualizar y poner cara a muchos grandes de la profesión y disfrutar- entre risas- de la energía sideral del gran Chewbacca en la entrega de premios.

Agradecer desde aquí el esfuerzo de mis compañeros, quienes han montado un Congreso para nuestro disfrute y regocijo, en el que hemos podido debatir -desde muy distintas vertientes- sobre el cambio que nos está tocando vivir. Ciberdelitos, seguridad de la información, privacidad, derechos fundamentales, neutralidad de la red así como los siempre “silenciosos” aspectos económicos y los “paraluego” aspectos éticos. Ello gracias al dedicado y entusiasta discurso de los ponentes, todos ellos profesionales de reconocido prestigio, quienes nos hicieron vibrar al verbalizar, con gran acierto, numerosas reflexiones sobre el estado actual del derecho y la tecnología, así como los grandes retos a los que con ello nos enfrentamos, primero como sociedad y después como abogados.

La solemnidad y especialidad del acto – inaugurada por el Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información – así como por nuestro presidente Rodolfo Tesone, bien pudiera haber ido acompañada de la espada láser (real) creada por el MIT y el equipo de físicos de la Universidad de Harvard evocando a la mítica saga Star Wars, aunque de lo que allí se habló, pese a parecer futurista e incluso a veces, ciencia ficción, no fue otra cosa que nuestra más absoluta realidad.

¿Disruptivo?

Por supuesto. La tecnología, a diferencia del derecho, que la sigue con un enorme y pesado bastón, es disruptiva. ¿Cómo afrontarlo? Pues como sugería Ramsés Gallego en un inspirador y brillante discurso- evocando a personajes tan dispares como Wayne Gretzki (jugador de hockey sobre hielo), Darwin y al maestro Bob Dylan: patinando. Patinando “hacia donde estará el disco, no hacia donde ha estado”, como hacía Gretzki. Hemos de saber adaptarnos a la nueva realidad, como siempre lo hemos hecho, pues “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio” (Darwin). Cause “you better start swimmin or you´ll sink like a Stone, for the times they are a-changin’ (Dylan).

Ello implica la necesidad de tender puentes entre ambas disciplinas, como acertadamente expuso Xavier Ribas, quien – como buen catalán – se puso serio y nos habló de dinero. Y ello pese a que el concepto emulsionado de Derecho y Tecnología- al menos de momento- no sea la gallina de los huevos de oro, ni nos esté reportando –aparentemente- los beneficios económicos que sí aportan otras disciplinas del derecho (en alusión a la reciente operación de adquisición de Whatsapp por Facebook).

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Google y el Derecho al Olvido

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 Cuando pienso en el “Derecho al Olvido” me viene inevitablemente a la cabeza el gran éxito de Mecano con el que creció mi generación …me cuesta tanto olvidarte…  Palabras que bien podríamos poner hoy en boca de Google y del resto de gestores de motores de búsqueda de Internet que dirijan sus servicios al público europeo, tras la mediática y trascendente Sentencia sobre el denominado “Derecho al Olvido” publicada ayer por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en el caso Google (Google Spain S.L. y Google Inc. contra la Agencia Española de Protección de Datos y Mario Costeja González).

¿Qué es el “Derecho al Olvido”?

¿Y cómo se aplica al ámbito digital, donde millones de datos e informaciones de carácter personal (imágenes, textos, vídeos, noticias e incluso rumores) se procesan, almacenan, comparten, agregan e indexan de forma cada vez más rápida, sencilla y barata?

¿Olvidar es borrar, cancelar, bloquear o “desindexar”?

El “Derecho al Olvido” y el olvido en sí, conceptualmente, es algo complejo, que cuesta definir, articular y, por ende, aplicar al entorno digital. Al menos, a mí me cuesta, dado el entresijo de derechos fundamentales y otros derechos no tan fundamentales – a veces incluso “derechos comerciales”- que toca, que exigen una reflexión en condiciones sobre cómo deseamos que éstos sean gestionados en un futuro inmediato.

Nada en comparación con lo que le va a costar a Google atender las peticiones de ciudadanos europeos que deseen que determinada información relativa a sus personas deje de estar a disposición del público en general, incluida en una lista de resultados de búsqueda. ¡A provisionar se ha dicho!

Porque lo que el TJUE ha dictaminado en el día de ayer- entre otras cosas- es quién tiene que “olvidar“, cuándo un ciudadano europeo puede pedir a un buscador que “le olvide”, y en qué casos dicho “olvido” resultaría procedente. Con esta Sentencia histórica, como la tildan algunos, el alto Tribunal ha dado prevalencia a los derechos fundamentales del individuo (respeto a la vida privada y protección de datos personales) frente al interés económico, en este caso, del buscador, al entender que el ofrecimiento por éste, a cualquier internauta, de resultados de búsqueda conteniendo la información estructurada existente en Internet sobre un individuo, cuya interconexión hubiera sido imposible o muy improbable sin la intervención de dicho motor, “puede afectar potencialmente a una multitud de aspectos de relativos a su vida privada” y suponer – en consecuencia- una injerencia sustancial en la misma, la cual se podría ver multiplicada gracias al carácter global, inmediato y ubicuo de Internet.

¿Nos lo esperábamos?

En absoluto, pues la Sentencia contradice lo manifestado en sus Conclusiones por el Abogado General Niilo Jääskinen el pasado junio, lo que no es habitual. Grata sorpresa.

¿Por qué es importante?.

  • Porque como decía el Abogado General en sus Conclusiones, es la sentencia del TJUE más relevante sobre Protección de Datos e Internet tras el caso Lindqvist, (aunque éste versaba sobre el proceder de una humilde señora; no de un gigante como Google).  Cuando nació la Directiva europea en materia de protección de datos (año 1995), los motores de búsqueda vestían pañales y, salvo contados visionarios, nadie esperaba su vertiginosa evolución, implantación y desarrollo. Necesitábamos una interpretación más ajustada a la realidad.
  • Porque sienta las bases para desencallar el debate a nivel europeo sobre dos aspectos altamente controvertidos del tan “enmendado” y esperado Reglamento de Protección de Datos: cuándo se ha de aplicar la norma europea,- y aquí por ende, la española-, así como sobre el alcance y configuración del denominado “Right to be forgotten” o “Derecho al Olvido” el cual, valga la redundancia, últimamente parecía algo”olvidado”. Read more

Bandeja de Salida.

Un nuevo salto, una nueva ilusión.

Os presento mi nuevo proyecto, este blog. Una idea que lleva mucho tiempo gestándose en mi cabeza, caprichosamente intermitente, como algo necesario, imprescindible, a la que finalmente he decidido dar forma y expulsar de mi bandeja de salida,  con destino a la blogosfera.

No será éste un blog de grandes disquisiciones jurídicas (eso lo dejo para la trastienda de mi despacho). Por el contrario, con él pretendo crear un espacio fresco y dinámico, de reflexión y conocimiento, en el que compartir semanalmente noticias, curiosidades, “tic-motions” sobre Derecho y Tecnología, así como debatir – de forma sencilla y para todos los públicos- sobre su necesaria, precipitada y convulsiva interacción. Interacción que incorporamos sin esfuerzo a nuestra vida privada y que gobierna ya, casi sin darnos cuenta, nuestra actividad profesional. Interacción de carácter altamente disruptivo, que se ha adueñado de nuestros escenarios tradicionales para transformarlos – a la velocidad de la luz – en otros sustancialmente distintos; donde Internet – global y ubicua – avanza, imparable, abatiendo modelos de negocio tradicionales y lanzando al estrellato negocios cuyo éxito hubiera sido impensable hace bien poco.

Estamos viviendo un cambio de paradigma, un auténtico cambio de época, en el que el mundo online y el offline confluyen y se confunden, formando un único mundo en el que la tecnología nubla los límites de la ética y la legalidad. Tenemos por delante grandes retos… y también grandes oportunidades.  Necesitamos reflexionar, construir, y seguir avanzando.

¿El enemigo? el tiempo.

¿Normas? infinidad, en todos los países. Y muchas de ellas del siglo pasado.

¿Certezas? Pocas; hacemos camino al andar.

Ese es el gran reto. Mi reto. Y por eso este blog, para que podamos hablar de ello.

 

SuperMI: Nuevo debate sobre neuromejora ¿te apuntas?

 

El próximo jueves día 13 de noviembre he sido invitada a participar en la segunda edición de SuperMI, segundo debate público en España sobre neuromejora,  organizado por el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universitat Pompeu Fabra (OCC-UPF) y CosmoCaixa de la Obra Social “La Caixa”, con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT). En él hablaré sobre el marco legal de la neuromejora, a la luz de la normativa actual en materia de medicamentos y productos sanitarios, y de los retos que el uso de estas tecnologías médicas presentan desde un punto de vista ético y jurídico.

Tras el éxito de la pasada edición de SuperMI en el MUNCYT de la Coruña, esta nueva edición promete ser igualmente apasionante, por lo que os invito a que participéis. Los asistentes podréis dar vuestra opinión sobre el tema y votar, a través de un juego interactivo, a las cuestiones que allí se susciten.

La neuromejora (para los que no sepáis de qué va el tema, podéis leer mis anteriores posts ) es un campo de investigación que persigue mejorar las capacidades mentales de personas sanas, a través del uso de tecnologías médicas. Este debate público se enmarca dentro del Proyecto NERRI (Neuro-Enhancement Responsible Research and Innovation) proyecto europeo que persigue conocer la opinión, expectativas y sentir de la sociedad respecto la neuromejora. Las conclusiones del mismo,  conjuntamente con las conclusiones recogidas en las más de 40 actividades similares que se están organizando a nivel europeo, serán trasladadas a la Comisión Europea, políticos, sociedades científicas y mundo empresarial para la toma de decisiones.

¡Anímate a debatir con nosotros !

Ya es otoño en Ticmotions

Tras finalizar mi proyecto de investigación sobre Wearables y Protección de Datos, y una intensa y agotadora “vuelta al cole”, comenzamos el otoño con energías renovadas, nuevos proyectos y mucha, mucha ilusión.

Para empezar, he sido invitada a colaborar con el Mobile Health Competence Centre http://www.mobilehealthglobal.com/, de la Fundación Mobile World Capital (“MWCB“). El Mobile Health Competence Centre forma parte del Programa de Centros de Competencia Internacionales de la Fundación Barcelona Mobile World Capital; punto de encuentro entre la industria de las TIC y empresas y organizaciones de diferentes sectores. Entre sus varias competencias, definir los Planes Maestros para la transformación, tanto económica como social, de la industria móvil, promoviendo la mejora del bienestar y la salud de los ciudadanos, mediante servicios personalizados basados en tecnologías móviles jump4loves.com/bulgarian-women/.

Mi aportación al MWCB consistirá en la publicación de entradas de contenido jurídico íntimamente relacionados con las tecnologías móviles en el ámbito de la salud. La profunda transformación que está sufriendo el sector de mHealth ante la vertiginosa convergencia tecnológica (Internet de las Cosas [IoT], Wearables, servicios  Cloud  o Big Data) plantea numerosos retos, sobre los cuales iremos reflexionando en sucesivos posts.

Para empezar a calentar motores, aquí os dejo el enlace al primero de mis artículos, “El horizonte de la privacidad“, que versa sobre la nueva y controvertida normativa europea en materia de protección de datos, normativa de especial relevancia en los en cualquier proyecto digital relacionado con la salud.

Neuromejora ¿y tú qué opinas?

El próximo día 22 de mayo he sido invitada a participar como ponente en SuperMi, primer debate público sobre la neuromejora en España, organizado por el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universitat Pompeu Fabra (OCC-UPF), la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT Coruña) – donde tendrá lugar el evento-  y la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias (AACC).

En él hablaré, conjuntamente con investigadores, profesores, desarrolladores y periodistas, de los aspectos éticos y regulatorios que pueden afectar a la neuromejora en sus distintas aplicaciones.

Me hace especial ilusión volver a La Coruña, de la que conservo fantásticos recuerdos y grandes amigos, y más para hablar de un tema tan fascinante como la neuromejora, en la que los avances científicos y tecnológicos exigen plantear un debate técnico, ético y legal (de los que a mí me gustan) sobre las posibilidades de su aplicación.

Os preguntaréis qué es eso de la neuromejora.

La “neuromejora” es un campo de la investigación y la innovación que busca mejorar las capacidades mentales humanas; pero no únicamente tratando enfermedades neurológicas como pudieran ser el Alzheimer, el Parkinson o el TDA – en los que se están obteniendo resultados sorprendentes – sino también incrementando – y ahí reside el gran debate– las capacidades cognitivas de personas sanas.

Atractivo a la par que inquietante.

¿Quieres ser más listo, más fuerte, tener más memoria, más resistencia, mayor capacidad para resolver problemas o ser más resolutivo? ¿qué estarías dispuesto a hacer para conseguirlo? ¿te tomarías un medicamento? ¿dejarías que te implantasen un electrodo en el cerebro? ¿cuáles serían las ventajas e inconvenientes de todo ello? ¿y los efectos a medio y largo plazo?  ¿quién ha de decidir sobre su utilización? ¿cómo se ha de regular?.

Hablaremos de todo ello. El objetivo de la sesión, y del Proyecto NERRI en el que ésta se enmarca, es conocer la opinión, expectativas y sentir de la sociedad respecto la neuromejora, a través de un juego interactivo en el que el público votará y dará su opinión sobre las cuestiones que allí se susciten. Las conclusiones de la misma, conjuntamente con las conclusiones recogidas en las más de 40 actividades similares que se están organizando a nivel europeo, serán trasladadas a la Comisión Europea, políticos, sociedades científicas y mundo empresarial para la toma de decisiones.

¿Te animas a jugar con nosotros?

Carmen Casado Ticmotions

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